miércoles, 24 de mayo de 2017

Promesa

Empezabas a explicarme el porqué de tu ausencia pero tuve que pedirte que empezaras de nuevo pues me distraje con los colores de tu voz, y el mensaje se hizo niebla y ya jamás lo pude descifrar. Tomaste mi mano derecha entre tus dos manos y te sentaste en el suelo mientras narrabas el llanto de tu lunes, el fracaso de tu martes y el silencio en que se fue convirtiendo el resto de tu semana. Pude ver que estabas incómoda pero también pude ver que no te importaba, pude ver una puerta que se abría y pude ver la luz que empezaba a desangrarse de tus ojos. Y fuiste paz. Y fui promesa.

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